... Y si tal vez.
Si tal vez tu ostentación no sólo beneficiara a favores de bolsillo;
O si tal vez tu percepción traspasara la frontera de los lujos.
O si tal vez tu honestidad simulara lo inocultable.
No sólo aquello, sino tal vez no demostraras lo inalcanzable de tu “clase”.
Y si tal vez tu morbosidad financiera no destruyera los sueños del que poco o nada tiene.
No. No es sólo ello, es tu imagen, la imagen.
No, no es sólo aquello.
O que tal vez tu sensibilidad se vea levemente afectada a un niño sin rueditas, a un padre sin motor, a una madre sin escape.
No, es más de aquello, ¿quién lo sabe?.
Si tal vez cedieras indiferente ante una mano callosa o ante una mano pudiente.
Pero, ¿quién lo sabe?.
Si por lo menos nuestras vistas se cruzaran, nuestros ojos se observaran, nuestros oídos se escucharan;
No, no sólo aquello. O si, tal vez.
Si tal vez nos conociéramos.
Pero... ¿quién lo sabe?.
Si tal vez tu ostentación no sólo beneficiara a favores de bolsillo;
O si tal vez tu percepción traspasara la frontera de los lujos.
O si tal vez tu honestidad simulara lo inocultable.
No sólo aquello, sino tal vez no demostraras lo inalcanzable de tu “clase”.
Y si tal vez tu morbosidad financiera no destruyera los sueños del que poco o nada tiene.
No. No es sólo ello, es tu imagen, la imagen.
No, no es sólo aquello.
O que tal vez tu sensibilidad se vea levemente afectada a un niño sin rueditas, a un padre sin motor, a una madre sin escape.
No, es más de aquello, ¿quién lo sabe?.
Si tal vez cedieras indiferente ante una mano callosa o ante una mano pudiente.
Pero, ¿quién lo sabe?.
Si por lo menos nuestras vistas se cruzaran, nuestros ojos se observaran, nuestros oídos se escucharan;
No, no sólo aquello. O si, tal vez.
Si tal vez nos conociéramos.
Pero... ¿quién lo sabe?.


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