martes, 3 de junio de 2008

Incidentes y muerte: respeto o seguridad

¿Es acorde la suspensión del partido por el respeto a las víctimas y sus familiares?, o ¿Debería desarrollarse igualmente para evitar peores consecuencias?. Esta parece ser la disyuntiva general que se presenta siempre que en un estadio, o inmediaciones, suceden incidentes que derivan en muertes y heridos.
Es evidente que no se puede otorgar una respuesta a estas preguntas desde un punto de vista general. Dos ejemplos, con características totalmente diferentes –lejanía temporal, diferentes países y sociedades y un marco totalmente distinto- demuestran que ante los incidentes y la muerte, las medidas posteriores en cuánto a la disputa del encuentro, son de carácter particular, y muchas veces, antagónicas.
El 29 de mayo de 1985 fallecieron 39 personas por aplastamiento y asfixia en el estadio de Heysel, en Bruselas, Bélgica, minutos antes de la final de la “Copa de Europa” entre Juventus (Italia) y Liverpool (Inglaterra). Consecuencia: luego de varias reuniones, las autoridades decidieron que el partido se jugase para evitar un mal mayor, debido al miedo de represalias de los hinchas de ambos equipos. Todo terminó en “paz”. Aunque la opinión pública, en su mayoría, repudió esta medida. Fue el acontecimiento conocido como “La tragedia de Heysel”.
El 16 de marzo de 2008, Emanuel Alvarez, hincha de Vélez Sarsfield, fue asesinado de un balazo en el recorrido desde el barrio de Villa Luro hasta el estadio “Nuevo Gasómetro”, donde su equipo enfrentaría a San Lorenzo. Consecuencia: el partido fue suspendido por el árbitro debido a que la policía no garantizaba la seguridad, ya que simpatizantes de Vélez habían roto parte del alambrado perimetral del campo de juego, expresando su disconformidad con el comienzo del encuentro. Cada acontecimiento violento se desarrolla en un contexto distinto e intervienen diversos actores, y de diferente modo. Lo que determina que cada hecho sea totalmente particular y distinto al resto. Cada ciudad, estadio, sociedad, accionar policial, entre muchísimos otros factores, difieren notablemente entre sí. Es por ello, que cada decisión debe estar acorde a ese contexto. No puede omitirse el respeto a las victimas, pero tampoco, con ese pretexto, debe peligrar la vida de otros. No sea que por respetar a algunas, las víctimas sean más.

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