Cinco de Diciembre de 1951 en el “Gasómetro” de Avenida La Plata.
De un lado, Racing Club, institución popular del sur bonaerense, flamante bicampeón del torneo de A.F.A. en los dos años anteriores luego de 24 de sequía, estrenando su flamante e imponente estadio, no casualmente llamado “Juan Domingo Perón”. Entidad poderosa, perteneciente al selecto quinteto de conjuntos grandes del fútbol doméstico. Cerca de 40.000 socios. Culmina el campeonato con 44 puntos.
Del otro lado, Banfield, modesta institución de la localidad del sur bonaerense de la cual los fundadores han tomado el nombre. Lejos de las consagraciones en sus prolongados 55 años de
vida, con un estadio mediano y pionero, ya que se encuentra entre los primeros en poseer tribunas íntegras de cemento. Entidad humilde, perteneciente al numeroso grupo de los denominados equipos “chicos” del fútbol local. Termina el campeonato con 44 puntos.
De un lado, Ramón Cereijo, Secretario de Hacienda del primer gobierno peronista (1946-1956), ambicioso, fana asumido y colaborador inagotable del club de Avellaneda, el club de sus amores. Hace lo posible y lo imposible para que su Racing se consagre primer tricampeón del Fútbol profesional argentino.
Del otro lado, Eva Duarte de Perón, para todos “Evita”, la abanderada de los humildes. Ajena al fútbol hasta ese momento. Se encolumna detrás de su simpatía hacia un club modesto, de barrio y minoritario, como lo es Banfield.Cinco de diciembre de 1951 en el “Gasómetro” de Avenida La Plata. Estadio lleno entre la parcialidad racinguista, los pocos de Banfield y los muchos de otros equipos que alentaban al primerizo. Todo muy parejo, sin ventajas. Hasta que a los pocos minutos del segundo tiempo, Mario “El atómico” Boyé conecta un temible zapatazo y vence al arquero albiverde Graneros. Triunfa Racing. Triunfa Cereijo.
De un lado, Racing Club, institución popular del sur bonaerense, flamante bicampeón del torneo de A.F.A. en los dos años anteriores luego de 24 de sequía, estrenando su flamante e imponente estadio, no casualmente llamado “Juan Domingo Perón”. Entidad poderosa, perteneciente al selecto quinteto de conjuntos grandes del fútbol doméstico. Cerca de 40.000 socios. Culmina el campeonato con 44 puntos.
Del otro lado, Banfield, modesta institución de la localidad del sur bonaerense de la cual los fundadores han tomado el nombre. Lejos de las consagraciones en sus prolongados 55 años de
vida, con un estadio mediano y pionero, ya que se encuentra entre los primeros en poseer tribunas íntegras de cemento. Entidad humilde, perteneciente al numeroso grupo de los denominados equipos “chicos” del fútbol local. Termina el campeonato con 44 puntos.De un lado, Ramón Cereijo, Secretario de Hacienda del primer gobierno peronista (1946-1956), ambicioso, fana asumido y colaborador inagotable del club de Avellaneda, el club de sus amores. Hace lo posible y lo imposible para que su Racing se consagre primer tricampeón del Fútbol profesional argentino.
Del otro lado, Eva Duarte de Perón, para todos “Evita”, la abanderada de los humildes. Ajena al fútbol hasta ese momento. Se encolumna detrás de su simpatía hacia un club modesto, de barrio y minoritario, como lo es Banfield.Cinco de diciembre de 1951 en el “Gasómetro” de Avenida La Plata. Estadio lleno entre la parcialidad racinguista, los pocos de Banfield y los muchos de otros equipos que alentaban al primerizo. Todo muy parejo, sin ventajas. Hasta que a los pocos minutos del segundo tiempo, Mario “El atómico” Boyé conecta un temible zapatazo y vence al arquero albiverde Graneros. Triunfa Racing. Triunfa Cereijo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario