"La historia la escriben los vencedores" es un refrán tan conocido como cierto. Esta frase, empleada generalmente por derrotados políticos de batallas memorables, puede utilizarse en muchos aspectos y hasta podría retratar la historia del fútbol criollo. Siempre detrás de grandes conquistas, campeones invictos y equipos imbatibles, hay fracasos, decepciones y derrotas humillantes, que pocos, o casi nadie, recuerda.
Por los 112 campeonatos oficiales disputados desde 1931 -comienzos del profesionalismo- pasaron infinidad de equipos por la máxima categoría del fútbol local. Sin embargo, hubo uno que dejó su huella allá por 1939 como el peor equipo de la historia. Lamentablemente, ese "orgullo" recayó sobre Argentino de Quilmes, quién, luego de ascender, realizó la peor campaña de un
equipo argentino en su única temporada en la Primera División. Ni siquiera tuvo el placer de conocer la victoria, ya que perdió 30 partidos y empató los restantes cuatro. Cosechó sólo cuatro puntos en 34 encuentros, con una catastrófica efectividad del 5, 88% de los puntos en juego. Recibió un total de 148 goles, un promedio de 4, 35 por partido. Las peores goleadas las recibió por parte de Platense y Lanús (por ocho a cero) y otras siete veces le anotaron siete. Al finalizar el campeonato, el conjunto que más cerca tuvo fue Ferro, pero a 11 puntos de diferencia. Su primer alegría en aquella pésima campaña la tuvo recién en la octava fecha, al empatar en un gol ante Rosario Central, de local.Los comienzos de Argentino de Quilmes se remontan a 1899, cuando fue fundado en contraposición a Quilmes Athletic Club. Un grupo de estudiantes, cansados de no poder participar y ser discriminados por los ingleses de Quilmes, decidieron bautizar su propio club. De ahí su nombre argentinizado y su apodo, "Los criollos". Se diferenciaron al ofrecer mate cocido y bizcochitos en vez del té característico de su rival de barrio. Pronto fueron identificados también como "El mate". Tuvieron el honor de ser el primer equipo en utilizar una camiseta celeste y blanca a bastones, inclusive antes que la Selección. En 1938 Argentino se ganó el derecho a
participar por primera vez en la máxima categoría luego de vencer, justamente, a su clásico enemigo en la final. Todo era alegría por aquel entonces. Nadie imaginaba lo que sucedería después.Pese a la indeseada campaña, sus directivos no se quedaron de brazos cruzados. Uno de ellos, delegado del club, envió una carta a la AFA solicitando modificar el descenso para aquellos equipos que ascendieron y exigía que vuelvan a la B cuando hubieran ocupado el último puesto por segunda vez consecutiva. No tuvo éxito. Juan Batle, socio vitalicio, recordó aquella campaña: "Al principio, las goleadas ni las sentíamos, porque todavía nos duraba la alegría del ascenso. Pero a la tercera vez que nos hicieron 5 goles ya nos cambió el humor. Con el tiempo nos fuimos acostumbrando y cada empate se festejaba como una hazaña. La gente dejó de ir a la cancha y recién volvió en los partidos finales, nadie se quería perder lo que podía ser la última vez de ver al Mate en Primera". Y así fue, Los Criollos nunca regresaron a compartir la división con los grandes del fútbol. No sólo los resultados se le escaparon a Argentino, lo mismo sucedió con miles de socios, quiénes, debido a la desastrosa campaña, decidieron romper el carnet, originando así una cuantiosa deuda que el club tuvo que afrontar durante muchos años. Actualmente, Argentino de Quilmes milita en la Primera D, siendo uno de los equipos con mayor presupuesto y convocatoria de la categoría. El Mate figura entre los máximos candidatos al título junto a Liniers, Midland y Lugano.
Más atrás en la historia hubo otro equipo que nunca ganó en la temporada. En el campeonato de la Federación Argentina de Football de 1912, Sociedad Sportiva Argentina perdió los 14 partidos que disputó. Hizo apenas seis goles y recibió el quintuple, 30. A su favor, figura que no se presentó a tres partidos, no se sabrá si por verguenza o debido a qué motivo.
Pero hubo más clubes que no conocieron la victoria en su permanencia en Primera. Atlético Santa Rosa, de La Pampa, jugó solamente seis partidos en el Nacional 83 y los perdió todos. Sin embargo, tal presencia es motivo de orgullo para los pampeanos, la foto de aquel plantel aparece en la página de inicio de su portal de internet (www.atleticosantarosa.com). El himno de los Albos (tal como se los denomina a los seguidores de Atlético Santa Rosa) expresa lo siguiente: "A jugar, a luchar y poner el corazón por ganar porque así, vibrará la tribuna con el grito triunfal Santa Rosa, Santa Rosa. Adelante Santa Rosa, alma y fibra de campeón, por el triunfo de los albos lucharemos con tesón. A luchar, a jugar para ver nuestra divisa flamear con afan de verdad, goles albos y a triunfar". Poco, o casi nada de eso, se cumplió en aquella campaña. Atlético Uruguay, de Entre Ríos, empató uno y perdió seis en el Nacional 84, convirtió dos goles y recibió 24. Por su parte, en lo que sería una dura ofensa al prócer argentino, el equipo Mariano Moreno, de Junín (Provincia de Buenos Aires), disputó 16 partidos en el Nacional 82, de los cuales empató dos y perdió 14, sacudió la red en once oportunidades, siete de los goles fueron marcados por Pinino Más, quién se despedía de las canchas. Independiente de Trelew, en el Nacional 82, empató tres y perdió diez. Sin embargo, lo curioso de aquella campaña fue que en la derrota por ocho a cero frente a River en el Monumental, su arquero fue calificado con un nueve, distinguiéndose como la figura del partido. De ahí se denota la diferencia entre un equipo y el otro. Ni imaginar en cómo hubiera terminado el marcador de esa tarde si el arquero se hubiera levantado con el pie izquierdo. Todos estos equipos continúan aún vigentes, particpando en ligas provinciales.
En 1934, Argentinos Juniors cumplió una campaña lamentable. Terminó el campeonato último con nueve puntos, a raíz de dos victorias, cinco empates y 32 partidos perdidos. Ese año, jugó fusionado con Atlanta hasta la fecha 25, cuando se decidió la separación debido al fracaso de la gestión. Igualmente, no logró revertir la racha en soledad y culminó al final de la tabla. En ese torneo, Boca Juniors se coronó en la primera posición.
Sin embargo, las temporadas desastrosas no corresponden sólo a equipos añejos. En los últimos años, hubo varios conjuntos que se esforzaron en lograr una marca similar. En el torneo Clausura 2000, Ferro Carril Oeste, antes de despedirse al Nacional B, dejó un magro recuerdo. Obtuvo sólo ocho puntos, gracias a dos victorias, dos empates y 15 derrotas. Otro que se despidió en lo más profundo de la tabla, y en soledad, fue Huracán de Tres Arroyos. En el Clausura 95, el albirrojo logró 5 puntos, con ninguna victoria, cinco empates y 14 derrotas. Su honónimo de Parque Patricios, en el Clausura 2003, y Quilmes, en el Apertura 2006, casi lo empatan, ya que
consiguieron 9 puntos merced a dos victorias, tres empates y 14 partidos perdidos.Casualidad o causalidad, el equipo más argentino de los equipos nacionales, lleva consigo el triste récord de ser el peor equipo en la historia futbolera doméstica, en su única excursión a la primera división. El Mate, Los Criollos, o simplemente, Argentino de Quilmes, entró a la historia, pero por la puerta trasera.


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