lunes, 8 de septiembre de 2008

"Es un deporte chico, pero es un quilombo"


Mariano Castro, de la Selección argentina de handball, retrata la actualidad y los conflictos de este deporte amateur. Las diferencias entre los países europeos y el resto y el retraso continental de Argentina respecto a Brasil.
- ¿Cuál es la principal diferencia entre Europa y Argentina con respecto al handball?
- La principal diferencia es que allá tenés un tope salarial de 30.000 euros por mes y acá uno termina pagando para jugar. Viven totalmente para esto. Quizás en el nivel de juveniles y hasta juniors podés hacerle un poco más de frente, pero ya en mayores es distinto. Allá se vive específicamente para entrenar y a la larga se nota mucho la diferencia con Argentina, donde la mayoría estudia, trabaja y todas las noches va a entrenar al club o la Selección. Y ese es el principal problema, te desgasta demasiado. Es una lucha contra la cabeza, más que nada. Entre los 21 y los 23 es justo la etapa donde más chicos dejan de jugar y más jugadores se van. Es el momento en que vos tenés que decidir entre seguir tu vida acá o irte afuera a jugar.
- ¿Recibiste ofertas para jugar en Europa? y de ser así, ¿Por qué no aceptaste?
- Cuando era chico y empecé a jugar al handball, no tenía idea que había una Selección, que podía llegar a cobrar por jugar y a viajar. Muchas veces dudé en irme. Quizá me arrepiente en unos años. Porque acá lo tomo, aunque resulte raro, como una distracción. Termino de estudiar y siempre a la noche voy a entrenar pensando en divertirme con amigos. Entonces, no sé si disfrutaría tanto hacer handball solamente, nunca quise ser profesional. Además, tengo la suerte de que en los dos últimos años viajé a 8 torneos. Tengo un mes que estoy concentrado y sólo pensando en handball y eso ya me saca un poco de todo. Lo disfruto, pero también me doy cuenta que no me gustaría estar así durante 5 años de mi vida, pensando únicamente en la pelota.
-¿Reciben subsidios de parte de la Secretaría de Deportes? ¿Cómo se solventan los viajes?
-Tenemos una beca mensual por entrenar con la Selección, hay un total de 18 becas de 600 pesos. Los viajes de mayores te los pagan, pero en cadetes, juveniles y juniors tiene que pagar una parte cada jugador, siempre. Nunca fueron más de 300 dólares. Es la eterna discusión de por qué tenés que pagar. Siempre vienen y te dicen: "el viaje sale 500 dólares" (como en el último mundial donde yo estuve), y muchos dijimos que era una locura y que no podemos pagar eso. Encima, te dicen faltando quince días que tenemos que pagar 500 dólares. Te terminan diciendo: "bueno, diganme cuánto quieren poner". Lo máximo era 200 dólares, pero algunos ni siquiera llegaban a eso. Uno se ponía a pensar y entonces se preguntaba quién ponía esos 300 o 400 dólares que faltaban y de dónde salían. Todas esas cosas son muy poco claras, pero pasan generalmente en casi todos los deportes amateurs. Los dirigentes deberían ser papás de chicos que jugaron y que están ayudando, pero nunca pasa. En cadetes pagué la camiseta porque era mi primer torneo, me la quería quedar. Es increíble. Después, en un viaje fueron como 8 dirigentes y ellos, obviamente, no pusieron plata. Esas cosas te dan mucha bronca. Es un deporte chico, pero es un quilombo. Encima, se conocen todos entre ellos y hacen lo que quieren. No sabés a quién creerle, porque sabés que se manejan mal pero no sabés si alguno las hace bien.
Por otro lado, no tenemos siquiera agua mineral para los entrenamientos. Estás jugando y tenés que ir a tomar agua de la canilla, o llevarte agua de tu casa. Es un problema de la Confederación de Handball. Pero nunca te enterás de la realidad, ni del presupuesto que se maneja. No tenés idea de nada, pasan todas esas cosas que te desorientan. Se habla también de que el Técnico anterior (Mauricio Torres) cobraba un montón de plata y nosotros no teníamos agua. No queda otra que cerrar los ojos y entrenar como siempre. Para entrenar cada uno va con su ropa. Y depende el viaje, te dan ropa o no. Muchas veces las camisetas que se usan son las mismas durante tres o cuatro torneos. Es todo muy desprolijo.
- ¿Qué perspectivas hay para el Mundial de Croacia de 2009?
- El grupo (Francia, Australia, Rumania, Eslovaquia y Hungría) es de lo mejor que nos tocó en los últimos años, pero nunca llega a ser "accesible". La mayor diferencia se dá entre los europeos y los no europeos. Los europeos se dividen en 3 niveles. Los del primer nivel son imposibles, los segundos prácticamente también, son partidos muy difíciles, y los terceros son quizás donde podés llegar a ganar algo. Por ejemplo, Eslovaquia, es un equipo de tercer nivel, Hungría de segundo y Francia es de primer nivel. Hay mucha diferencia con Argentina, es muy difícil que se dé un batacazo de un día para el otro. Tendríamos que ganarle a Australia y después lucharla con Rumania y Eslovaquia que son equipos muy duros, de segundo nivel. La mejor posición de una selección argentina en un mundial creo que fue decimo tercero o decimo cuarto, entonces es muy difícil que de un día para el otro esto cambie. La primera opción para entrar a Beijing eran los Panamericanos que otorgaban una sola plaza para América, perdimos la final con Brasil y ellos pasaron directo. Y en mayo pasado fue el Peolímpico, el repechaje era con Polonia, Suecia e Islandia, y para ese torneo no tuvimos gira. Los dos jugadores que jugaban afuera, titulares indiscutidos en ataque y defensa, los encontramos directamente allá. Estuvimos todos juntos solamente dos entrenamientos, y para ir a jugar contra los mejores del mundo. Eso tampoco te sirve. Porque se necesita una gira, se necesita entrenar todos juntos. Cuando mejor empezamos a jugar fue en el tercer partido, cuando agarramos un poco de ritmo ya tuvimos que volvernos. Entonces para este mundial tiene que haber mucha preparación, si realmente se puede hacer una gira buena, puede ser que pasemos de ronda. Lo que nos favoreció para este mundial es el grupo, que no es malo, nos tocó mejor grupo que a Brasil, y con una buena preparación quizás se pueda hacer algo.
- Teniendo en cuenta que la mayoría del plantel juega en Europa, ¿Cómo se organizan los entrenamientos? ¿Cuándo se junta el plantel completo?
- Cada año los largan menos allá, es como el fútbol. Los que ponen la plata siempre deciden. Los mundiales siempre se hacen en enero, y los largan o después de las fiestas, o algunos antes, para el 20 de diciembre o el 18, con mucha suerte. Entonces, quedan diez días para trabajar en diciembre y otros diez en enero hasta que empiece el mundial. Pero lo ideal sería trabajar diez días acá todos juntos, y de diez a 15 días afuera, cosa de que los que no vinieron, entrenen allá. También es muy importante que haya una gira, porque se entrena con equipos de acá que no son tan fuertes.
- ¿Cuáles son los equipos más fuertes dentro de América?
- En América sin dudas los más fuertes son Brasil, Argentina y Cuba, ahora, porque hubo cinco años que no participaron de los torneos porque se fugaron varios deportistas de su delegación. Ahora que volvieron son potencia por detrás de Argentina y Brasil. Antes, Cuba estaba por encima de los demás, pero con todo este parate de cinco años por ese problema de índole política que no compitíeron, se retrasó. Debajo están Uruguay y Chile, pero con bastante diferencia, de casi diez goles en un partido, como la diferencia entre Argentina y un europeo. Pero siempre fue la hegemonía entre Argentina y Brasil, y un poquito más abajo Cuba, que en cualquier momento sorprende y se pone de vuelta arriba. Igualmente, Argentina se quedó un poco con respecto a Brasil, que ahora está un paso más arriba que nosotros.
- ¿Y a que se debe esta ventaja que sacó Brasil a nivel continental?
- Se debe a dos cosas en realidad. El técnico Mauricio Torres, de Argentina, se fue por muchos problemas, se peleó con todos los jugadores de la mayor y con los de la junior. Hasta le hicieron una carta a la Secretaría de Deportes para exigirle que se vaya por malos tratos. Se terminó yendo y después volvió, pero sin que estén los referentes y mejores jugadores de la Selección porque estaban peleados con él. Entonces, ahí hubo toda una generación peleada con el técnico y los más chicos tuvieron que crecer de golpe, lo que perjudicó mucho. El enganche generacional que tuvo que haber sucedido en tres o cuatro años se hizo de repente. La otra cuestión es que Brasil le dá mucha más importancia al deporte que Argentina. Se organizan todos los torneos, se hicieron los Panamericanos y cualquier torneo de juveniles se hace allá. Hay municipios que tienen al handball como deporte más importante. Aparte, Brasil tiene como sponsor a Petrobrás que pone un millón de dólares al año. En los Panamericanos ellos fueron locales, hicieron una extensa gira. Nosotros, nada. Con todo esto, Brasil aventajó a Argentina en los últimos años.

Los otros guantes de México ´68

Uno de los mayores escándalos en la historia de los Juegos Olímpicos sucedió en México `68. En la coronación de la competencia de 200 metros, los atletas negros estadounidenses Jhon Carlos y Tommy Smith levantaron sus puños enguantados en color blanco en el podio, para manifestar el repudio a la discriminación racial sufrida en Estados Unidos. A raíz de este hecho, ambos deportistas fueron expulsados de la concentración norteamericana por sus directivos, lo que desencadenó una mayor deserción de atletas compatriotas, que se habían solidarizado con la causa.
Sin embargo, previo a aquellos juegos, entraron a escena otros guantes blancos que, contrariamente, significaron la represión y la matanza en la capital mexicana. Tan sólo quince días antes y a 25 kilómetros de distancia de ese polémico gesto denominado "el poder negro" por los medios, el batallón olimpia -un escuadrón paramilitar creado como fuerza de seguridad para los Juegos Olímpicos- dió las señales para que militares comenzaran una balacera de disparos contra más de 15.000 estudiantes y trabajadores que se manifestaban en la plaza de las "Tres Culturas", en el barrio de clase media Tlatelolco, lo que generó la muerte de decenas de manifestantes, centenares de heridos y miles de detenidos.
En el anochecer del 2 de octubre de 1968, los miembros del batallón, camuflados entre la multitud de estudiantes y obreros, y sólo reconocibles por portar un guante blanco en su mano izquierda para que los militares los idenftificaran, llegaron hasta el edificio "Chihuahua". Allí se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas y se apostaron de francotiradores. Se cree que al recibir la señal desde un helicóptero militar con una bengala, los francotiradores comenzaron a disparar contra los estudiantes y contra el propio ejército para provocar confusión y una reacción armada y "justificada" por parte de los militares. Estaba todo planificado para que se creyera que los que originaron la tragedia fueran los manifestantes. Y así lo reflejó la crónica periodística del diario "La Prensa", en su tapa de la edición del 4 de octubre de 1968, cuando tituló: "México: controla la zona de Tlatelolco el ejército", y en la bajada añadió: "Habría decenas de muertos y más de 100 heridos del choque con los estudiantes". Sin embargo, lo más significativo se redactó en el primer párrafo de la nota: "Tropas del ejército silenciaron finalmente hoy a los francotiradores estudiantiles en la Plaza de las Tres Culturas y asumieron el control total del complejo edilicio de Tlatelolco, desalojando a sus moradores". Estaba en claro que los francotiradres eran estudiantes. Por su parte, "La Nación", en su edición del 3 de octubre, señaló: "Los soldados abrieron fuego esta noche sobre 15.000 personas que participaban en una manifestación en el barrio norte de la capital".
Todo había comenzado algunos meses antes de aquel fatídico 2 de octubre. Las manifestaciones, desde los comienzos del conflicto hasta aquella noche, fueron cada vez más populares y radicalizadas. Los estudiantes comenzaron a recibir el apoyo de los obreros y de los vecinos de Tlatelolco. Por su parte, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz veía como el conflicto se acrecentaba y se le escapaba de sus manos, a muy poco tiempo de la celebración de los Juegos Olímpicos, el evento de mayor cobertura de medios a nivel internacional junto a los mundiales de Fútbol. La semana del 26 de julio de 1968, varios establecimientos educativos del Distrito Federal comenzaron un paro de actividades en proclama de una mayor autonomía universitaria. El ejército, por orden gubernamental, ingresó a la fuerza a varias de las escuelas. Javier Barros Sierra, rector de la Univerdidad Nacional de México (UNAM) en aquellos años, pronunció el 30 de julio un duro discurso donde condenó publicamente la metodología del gobierno y a los militares. También exigió la liberación de todos los presos políticos que habían sido arrestados. Casi un mes después, el 26 de agosto, se escucharon los primeros insultos al presidente méxicano, Díaz Ordaz, en una multitudinaria movilización al zócalo capitalino. Por sugerencia de un orador, centenares de manifestantes decidieron quedarse frente al palacio a esperar el informe presidencial que había sido anunciado. Sin embargo, la espera no fue en paz. En la madrugada del 28 de agosto tanques militares salieron desde el Palacio Nacional y dispersaron a los manifestantes. La persecución y la represión continuaba. El conflicto crecía y cada vez sumaba más voces a favor de los estudiantes. Dos semanas después se convocó a una "La marcha del silencio", en la cual los manifestantes marcharon con pañuelos en la boca, en referencia a la represión y persecución que sufrían por, simplemente, hacer oír sus reclamos. El presidente omitía cualquier replanteo y mientras tanto, la fecha de inauguración olímpica se acercaba. Fue para el 18 de septiembre cuando el ejército, en un intento de neutralizar la protesta, invadió la Ciudad Universitaria. Esto no hizo más que aumentar la tensión y las adhesiones a los estudiantes. Cada vez eran más los trabajadores y vecinos de Tlatelolco que apoyaban en práctica a los disidentes del gobierno. El 24 de septiembre el ejército también toma por asalto la sede del Instituto Politécnico Nacional (IPN). El copamiento militar terminó el 1 de octubre, cuando por orden de Díaz Ordaz, los militares se retiran de la UNAM y el PIN aduciendo un tratado de tregua con los estudiantes.
Así fue como se llegó a ese 2 de octubre, donde los manifestantes y vecinos se aglomeraron en la Plaza de las Tres Culturas para victoriarse por la retirada del ejército de las universidades. Dificilmente se pueda corroborar la cantidad de muertos de aquel día. Fuentes gubernamentales aseguran que fueron entre 40 y 50. Sin embargo, familiares e investigadores calculan en más de 300 las víctimas. En 1968, el gobierno reportó, solamente, 20 fallecidos.
Y así fue como entraron en acción los otros guantes blancos, los que pocos recuerdan de aquel México ´68. Aquellos guantes de la represión y la matanza.